Una de las mayores preocupaciones del Banco de la Nación es garantizar la seguridad de nuestros clientes y usuarios, sobre todo cuando cada vez son más las modalidades de estafa. Para prevenirlas, contamos con herramientas que evitan el fraude y delitos financieros, pero eso no basta, necesitamos también su colaboración.
Para evitar ser víctima de cualquier fraude, es preciso mantenerse constantemente informado sobre las diversas modalidades delictivas existentes. Esa será su mejor arma y contribuirá a crear una cultura de seguridad ciudadana. Aquí un gran alcance al respecto, que desearíamos tome
En un cajero automático se acerca al usuario una persona (puede ser hombre o mujer), ofreciendo ayuda aduciendo diversos motivos, con el propósito deliberado de confundir al cliente y cambiar rápidamente la tarjeta del cliente, que usualmente es de otra víctima.
Este tipo de fraude se da como consecuencia del Cambiazo de Tarjeta a cuentas de delincuentes comunes, a cuentas UOB de indigentes, vagos o drogadictos; pero también se hacen retiros por ventanilla.
Mediante llamada telefónica le "comunican" al usuario, que tiene un devengado o premio por cobrar, por ello le dan un plazo corto de tiempo para poder depositar en una cuenta de ahorros o emitir un telegiro equivalente al 10% del beneficio a obtener, de lo contrario el bono económico será revertido al tesoro público. El cliente accede al requerimiento y deposita el dinero, siendo cobrado por el titular de la cuenta o el beneficiario del telegiro.
Usualmente los depósitos son efectuados a cuentas de ahorros de tipo UOB (Única Oferta Bancaria) pertenecientes a indigentes, vagos, drogadictos o delincuentes comunes (cómplices).
Se diversifica en las siguientes sub - modalidades:
Conocida también como el timo del "Lazo libanes”. Los estafadores colocan el llamado "lazo", que suele ser en la mayoría de los casos una cinta magnética, para que el cajero no reconozca la introducción de una tarjeta, haciendo que esta se quede atascada en la ranura, impidiendo así que se pueda operar y retirarla. En ese momento, se acerca otro de los timadores ofreciendo ayuda a la victima, quien mediante ardid visualiza la clave secreta. Al percatarse la que la tarjeta no es devuelta, la persona abandona el lugar. Ahí los estafadores aprovechan para retirar el lazo y la tarjeta retenida, procediendo a utilizarla y hacer retiros.
El tarjeta habiente al efectuar un pago con tarjeta en una estación de servicio, restaurante u otro establecimiento comercial afiliado, donde personas inescrupulosas que trabajan con POS, obtienen información de la banda magnética de la tarjeta a través de la utilización de un skimmer, que simula ser un dispositivo electrónico autorizado, luego discretamente sin ser advertidos por los usuarios observan su clave secreta, para posteriormente almacenar dicha información de la banda magnética en otra, efectuando retiros desde diversos ATMs y ventanillas de agencias a nivel nacional o haciendo compras de manera compulsiva en establecimientos comerciales.
El cliente efectúa retiros de dinero por ventanilla, retornando posteriormente al cabo de cierto tiempo manifestando que le pagaron con billetes falsos en ventanilla.
La práctica ha demostrado que los clientes, especialmente los de tercera edad, encontrándose fuera del Banco son fácil presa de los estafadores, empezando desde los taxistas.

Esta es una variante de la anterior modalidad. Los tarjetahabientes efectúan el retiro de dinero en cajeros automáticos, y al cabo de unas horas, en algunos casos después de varios días, retornan a la Agencia presentando billetes falsos y aduciendo que el dinero fue expendido por un ATM al momento de realizar una transacción.