
Por Víctor Raúl Trujillo De Zela

Al mes de asumir el cargo de presidente de los EE.UU., Barack Obama, conciente de la falta de reacción de los mercados, ha tenido que presentarse ante una Sesión Conjunta del Congreso, rodeado de un marco adecuado de envidiable respeto a la investidura presidencial, para influir en el ánimo del pueblo y de los inversionistas, tratando de enderezar la vertiginosa caída de las acciones y el grave debilitamiento de la economía mundial y que en palabras de Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal y hoy importante asesor presidencial, podrían estar deteriorándose incluso más rápidamente que en la Gran Depresión.
Aconsejado por el ex presidente Bill Clinton, reconocido como un consumado estratega político, el presidente Obama habló esta vez en un tono mucho más optimista, asegurando que a pesar del desastre económico y financiero heredado, "reconstruiremos, nos recuperaremos y Estados Unidos saldrá de esto más fuerte que nunca". Admitió que por mucho tiempo su país, tanto el pueblo, sus actores y el gobierno, no siempre estuvieron a la altura de sus responsabilidades, señalando que no sólo la crisis del mercado de la vivienda o el significativo deterioro de la Bolsa de Valores han sido factores del grave detrimento de la economía norteamericana.
La importación masiva de petróleo y el no buscar adecuadamente nuevas fuentes de energía que no dañen el medio ambiente, el elevado costo del cuidado de la salud que devora los ahorros de los ciudadanos y la falta de calidad de la educación pública escolar, son también razones importantes del declive de su economía. Según Obama, todo ello permitió vivir de tal manera que más primó e interesó a la clase empresarial y podríamos añadir a la política, las ganancias a como dé lugar, en el corto plazo, que el beneficio sustentable en el largo plazo. En palabras de Obama "un superavit se convirtió en excusa para transferir riqueza a los acaudalados, en vez de ser una oportunidad para invertir en nuestro futuro".
Para revertir esta crítica situación, Obama ha reiterado que la primera e inmediata prioridad en su agenda es impulsar la creación del empleo, reactivar el otorgamiento de los préstamos y promover la inversión en sectores claves como el de energía, salud y educación, a fin de relanzar el crecimiento de la economía de EE.UU. Sin embargo, a pesar de lo que sugieren economistas y Premios Nóbel como Paul Krugman y Joseph Stiglitz, quienes aconsejan olvidarse del déficit fiscal, por el momento, el presidente Obama y su equipo han decidido, además, reducirlo significativamente.
Como parte de su plan de reactivación, Obama se ha comprometido a crear 3.5 millones de empleos en los próximos dos años y de los cuales más del 90% estarán en el sector privado, puestos de trabajo para construir o reconstruir carreteras, puentes, fabricar turbinas de viento y paneles solares, extensión de la banda ancha y expansión del transporte público, etc., es decir, se ha escogido impulsar un modelo de reactivación de la demanda interna y crecimiento económico típicamente neo-keynesiano.
Por otro lado, para satisfacer a sus críticos del partido republicano, el presidente Obama se ha propuesto monitorear muy de cerca el debido uso de los fondos que esta inversión demande. Así, sus ministros, los gobernadores y los alcaldes, tendrán que rendir cuentas vía Internet de cada dólar que gasten en sus respectivas gestiones.
Asimismo, dejó en claro que el Plan de recuperación económica es sólo el primer paso para estimular el crecimiento, pero que tan importante como ello es acometer la grave crisis financiera que sufre el país, sumido en el pesimismo hasta hoy en día, por lo tanto es tarea urgente encarar este crítico problema, habida cuenta que en las economías de mercado y muy en especial en la norteamericana, el flujo ininterrumpido del crédito es lo que las mantiene viva y dinámica.
Esta decisiva tarea la llevará a cabo de varias maneras. Una de ellas, implementando el mayor fondo de préstamos jamás creado, a fin de ayudar a financiar la compra de vehículos, estudios universitarios, préstamos a pequeñas empresas, etc. En segundo lugar, ha propuesto un Plan de vivienda para apoyar a las familias responsables y no inescrupulosas, pero en peligro de perder sus casas, a reducir sus pagos mensuales y/o refinanciar sus préstamos hipotecarios. En tercer lugar, el presidente actuará con toda la fuerza de su gobierno para asegurar que los principales bancos tengan suficiente confianza y dinero para otorgar créditos, reconociendo lo poco popular que es ayudarlos en este momento, considerando que las malas decisiones de sus ejecutivos fueron la causa, en parte, de que todos los ciudadanos norteamericanos, sin tener arte ni parte, estén pagando las consecuencias.
Barack Obama, además de referirse a su Plan de Recuperación y el Plan para la estabilidad financiera, anunció que presentará un proyecto de presupuesto ante el Congreso que reflejará el déficit heredado de un billón de dólares, una severa crisis financiera y una costosa recesión, reiterando que él es uno de los creyentes de que los problemas actuales no se resuelven por sí solos, sino que el gobierno tiene la responsabilidad de sentar las bases de la prosperidad de la nación.
Igualmente, en varios pasajes de su discurso, el presidente Obama destacó el tema de la educación, enfatizando que los países que enseñan mejor que EE.UU. en la actualidad, serán los que lo superen el día de mañana, garantizando que todo niño tendrá acceso a una educación competitiva, desde que nazca hasta que inicie su carrera superior, comprometiéndose para ello a ampliar la educación inicial y continuar mejorando su calidad, pidiendo al pueblo norteamericano, por lo menos un año más, de educación superior o capacitación laboral, lanzando un nuevo gran objetivo: para el 2020 EE.UU. deberá volver a tener la más alta tasa mundial de personas con grado universitario.
En otro momento de su discurso, de tono optimista y esperanzador, Obama se ha comprometido a reducir, en cuatro años, a la mitad el déficit fiscal, prometiendo eliminar programas ineficientes y que desperdician dinero, anunciando que ya ha logrado identificar ahorros por dos billones de dólares en la próxima década.
En política exterior, el presidente indicó que muy pronto anunciará un camino a seguir en Irak, que deje su futuro en manos de su pueblo y acabe con esta guerra que ya lleva siete años, de forma responsable. Adelantó que anunciará próximamente una nueva estrategia integral para Afganistán y Pakistán, para poder derrotar a Al Quaeda y combatir el extremismo mundial, afianzando viejas alianzas, forjando nuevas y utilizando todos los elementos de poder de EE.UU.
En cuanto a la crisis económica mundial, aseguró que EE.UU. ya está colaborando con los países del G-20, a fin de restaurar la confianza en el sistema financiero y evitar el aumento del proteccionismo y promover la demanda de productos norteamericanos en todo el mundo.
Tendrán éxito los planes y políticas esbozadas por el presidente Obama? Por el bien de su país y el del mundo entero esperemos que sí. Para ello, tendrá que demostrar, en los hechos, firmeza en la conducción y un efectivo liderazgo mundial, en defensa de la democracia y la justicia social en el mundo.